La fe en Jodorowsky, lo aprendido de Arrabal, Kafka y Joyce y lo saboreado del recital lorquiano, me devolvieron el interés por la autosugestión y el estudio de la fotosíntesis del poeta (de dónde se nutre el ser para dar vida a ese mundillo apartado del resto que tanto nos complace leer a los inquietos de espíritu). El romanticismo florece en verano y caduca en primavera (cuando el resto de la vida nace). A la contra del ciclo vital, Aria a... reflexiona sobre el nacimiento del arte y obligatoriamente sobre los obstáculos que encuentra el artista a su paso. El poeta (Don Ícaro) se ve obligado a sobrevivir por encima de la balanza que sostiene, por un lado, la razón corrompida (el mundo que aniquila el conocimiento del propio mundo) y la fantasía (búsqueda del mundo interior o propio al margen del mundo, que puede ser igual de erróneo o veraz). La inspiración es como el sol que contribuye a alimentar la flor del poeta (la palabra). Fantasía de un escritor delata el viaje interior de Don Ícaro hacia la búsqueda del sol, hacia la raíz del arte, para salvar el espíritu que cree tenerlo podado de la tierra, por completo fuera de cuerpo y de órbita.
"RAZÓN (a Don Ícaro) Busca una sola razón en tu interior que justifique por qué debes de prestar atención a la sinrazón de las emociones.
INSPIRACIÓN ¡Encuentra una emoción que sea más poderosa que cualquier entendimiento!
DON ÍCARO No será fácil.
RAZÓN ¿Quién dijo que lo fuera?
Diálogos Acto II"
miércoles, 18 de noviembre de 2009
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